Diderot

"En la sociedad hay dos clases de personas, los médicos y los cocineros; unos trabajan sin descanso para conservar nuestra salud y los otros para destruirla, con la diferencia de que los últimos están más convencidos de lo que hacen que los primeros." -.Denis Diderot.-

sábado, 14 de marzo de 2015

Sepia a la plancha

Pablo Neruda y la casa de las flores
Pablo Neruda

         Pablo Neruda, amaba el mar, pero hubo un tiempo que trabajó como cónsul de Chile en Madrid, era el año 1934. Por entonces, España vivía aún el entusiasmo de la llegada de la segunda república. Eran tiempos de vívida alegría.
        Su amigo Rafael Alberti, se encargó de buscarle una casa donde vivir. El piso, que se iba a convertir en escenario de tertulias de la generación del 27, estaba en un edificio símbolo del vanguardismo madrileño de aquellos años, un edificio de ladrillo rojo con un amplio patio interior en el barrio de Argüelles, construido por Secundino Zuazo en 1931.
        Cuando Pablo Neruda llegó a Madrid, en la estación sólo le esperaba una persona, un hombre que levantaba unas flores en el andén; “me esperaba él solo, en la estación de invierno. Pero ese hombre era España, y se llamaba Federico”, dice Neruda en sus memorias “Confieso que he vivido” al recordar el recibimiento que le hizo el poeta García Lorca.
        En los siguientes meses, la ciudad viviría el prólogo de una tragedia, pese a todo la casa de las flores siguió siendo centro de tertulias de los intelectuales de la Residencia de Estudiantes.
        Cuando estalló el conflicto la casa fue bombardeada porque a escasos metros estaba el frente. Un año después de dejar su casa volvió con Miguel Hernández “Subimos y abrimos con cierta emoción la puerta del departamento –recuerda Neruda en sus memorias- La metralla había derribado ventanas y trozos de pared. Los libros se habían derrumbado de las estanterías… Aquel desorden era una puerta final que se cerraba en mi vida”
        Pablo Neruda ya nunca volvió a la casa de la flores, vivió el resto de su vida en diferentes países y casas, hasta que el 23 de septiembre de 1973 murió en su casa de Isla Negra, en Chile, donde reposa junto a su mujer Matilde Urrutia, frente al mar, coleccionando las famosas caracolas que han dado la vuelta al mundo.
Receta: sepia a la plancha
Ingredientes:
  • media Cebolleta o cebolla en su defecto
  • 3 dientes de Ajo
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Sal
  •  1 sepia grande
  •  1/2 Limón (sólo el zumo)
         Vamos a empezar picando muy menuditos los ajos
          y la cebolleta ( o cebolla en su defecto)
          y el perejil , (esto lo podéis hacer en un robot todo junto si queréis)
          Damos unos cortes superficiales a la sepia en la parte exterior e interior para que penetre mejor el adobo y evitar que se recoja demasiado en la sartén.
           Aplicamos el adobo por ambos lados y dejamos macerar por lo menos media hora.
          Una hora más tarde, o al día siguiente, que no pasa nada, ponemos aceite de oliva virgen en una sartén o la plancha si tenéis y  la marcamos a fuego medio fuerte durante unos 6 mintos por cada lado (dependerá del tamaño de la sepia) con cuidado de que no se quemen los ajos
          Probamos y salamos. Como veis en la foto, la sepia se recoge aunque le deis cortes, pero no se abarquilla por los bordes y se queda bastante plana en la sartén.
          Para terminar, recién salida de la sartén o la plancha, cortamos en trozos y regamos con el jugo del medio limón. Queda muy rica acompañada de alioli o salsa tártara
         Un par de consideraciones: 
  • Yo la sepia (como el pulpo y los calamares), la congelo para que se rompan la fibra de la carne y esté más blanda. Hay quien no hace esto y la cuece en la olla expres durante 5 minutos para que esté blandita (yo no lo he hecho nunca, pero puede que sea buena idea).
  • Con la sal es bueno tener cuidado, hay veces que los pescado ya vienen del mercado con algo de sal y sobre todo es bueno que sepáis que LOS ALIMENTOS AL CONGELARLOS QUEDAN MÁS SALADOS. 
Sepia a la plancha