Diderot

"En la sociedad hay dos clases de personas, los médicos y los cocineros; unos trabajan sin descanso para conservar nuestra salud y los otros para destruirla, con la diferencia de que los últimos están más convencidos de lo que hacen que los primeros." -.Denis Diderot.-

viernes, 27 de febrero de 2015

Una de ralladores



Desde tiempo inmemorial en casa, y cuando digo casa incluyo también la de mi madre, ha habido infinidad de ralladores: De esos planos que se colocan sobre sobre los platos y que supuestamente cortan patatas chip por la parte del medio, de los que tienen un asa con cuatro caras, otro pequeñitos parecidos a éstos con tres caras y una bola arriba, y luego muchas variantes de éstos con un depósito recogedor abajo, e incluso algunas mandolinas llevan accesorios para rallar alimentos. Eso, sin entrar en eléctricos o específicos, como los que existen para el queso con un compartimento y una manivela y otros casi exclusivos para la  nuez moscada.

De hecho, muchos de nosotros tenemos varios de ellos, confieso que yo también, y finalmente terminamos utilizándolos para el tomate del pan tumaca, la nuez moscada, los quesos, la cebolla y las zanahorias y las hortalizas en general y muy ocasionalmente el pan.
Hay unos, me comentan, y las verdad es que tienen muy buena pinta, de la marca microplane y están muy bien si los utilizáis mucho, pero, en mi opinión, tienen un precio alto para el uso que le damos en una casa normal, tener en cuenta que necesitaréis dos uno fino para la nuez moscada, por ejemplo y otro normal para el rallar el tomate, por ejemplo. Es cierto y me parece una buena opción uno de cuatro caras de microplane pero anda en torno a los 45 euros.
Estos ralladores son una alternativa muy digna, son de la marca laccor y cuestan en torno a los 9 euros cada uno. Uno fino y otro normal resolverán casi cualquier necesidad
            Como veis servirán para todo. ¡Ah! y se limpian muy fácilmente. Ya me contareis.

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