Diderot

"En la sociedad hay dos clases de personas, los médicos y los cocineros; unos trabajan sin descanso para conservar nuestra salud y los otros para destruirla, con la diferencia de que los últimos están más convencidos de lo que hacen que los primeros." -.Denis Diderot.-

domingo, 15 de marzo de 2015

Pasta con gulas y surimi

      
          Aquel 8 de febrero, Joseba, como todos los días desde que estaba de baja, fue al bar Daytona, en su pueblo, Andoain, donde se juntaba son sus amigos.
                Por el camino iba silbando una canción de Suburbano que tenía metida en la cabeza, desde hacía meses. Aquel álbum, lo tenía ya más que amortizado, en casa apenas se oía otra cosa, la pobre Estíbaliz, que inconscientemente se había contagiado de la tenacidad de su marido, tarareaba ya las canciones desde la cocina, apenas como un susurro. Pero Joseba era así, incansable, una vez acostados los niños, llegaba la hora del pirata, se ponía los cascos mientras agotaba el último cigarrillo del día y miraba de reojo a su mujer recogerse el pelo y ponerse el pijama… …”que la luz de San Telmo no me encuentre jamás. Que la suerte se acuerde de mí, adiós a las penas de abril”, escuchaba
                Pero aquel 8 de febrero de 2003, en su bar, en su pueblo, alguien había decidido cambiar la historia de Joseba, ETA lo asesinó cobardemente, delante de sus amigos, de cuatro tiros…“Buscando a tiempo islas pasajeras, con versos que naufragan en tu ausencia. Qué difícil hallarle algún sentido a esta guerra de muertos sin salario, sino fuese porque aún siento tu latido”.

          A Joseba Pagazourtundua, y todos los que dieron su vida por la libertad. In memoriam.
          La anécdota musical la contó su hermana Maite, algún tiempo después.
         El disco de Joseba “los delirios del pirata” es de Suburbano y fue publicado en 2002. 


espaguetis de sepia con gulas y surimi
Ingredientes:
·         Espaguetis con tinta de sepia
·         1 paquete de Gulas
·         4 palitos de surimi
·         Cebolleta fresca
·         1 Guindilla ( o no)
·         2 dientes de ajo
·         Aceite de oliva
·         sal

           Lo primero será poner a cocer  en agua con sal la pasta, mirad lo que dice el fabricante pero será entre 9 y 11 minutos aproximadamente
           Mientras tanto pelamos y laminamos los ajos
          " Extendemos" el surimi que suele ser una lámina enrollada y cortamos en tiras finas, como si fueran gulas rojas. Pelamos los langostinos.
            Escurrimos la pasta y vamos a proceder a rehogarla.
           En una sartén ponemos aceite y pochamos los ajos, sin que lleguen a dorarse
           Añadimos la pasta
           y la guindilla (o no)
           Pasados unos minutos y unas vueltas después, ponemos las gulas
          Y medio minuto más tarde las tiras de surimi. Probamos y corregimos de sal,hará falta,  hasta ahora no hemos puesto nada.
          Mientras se rehoga cortamos en juliana la cebolleta
         Y a emplatar. Añadimos la cebolla picada y como presentación podemos añadir una lata de bonito en aceite de oliva y acompañar con salsa tártara o simplemente con un chorreón de aceite.
           Colocamos los langostinos pelados y espolvoreamos con perejil.
Pasta con gulas y surimi

sábado, 14 de marzo de 2015

Sepia a la plancha

Pablo Neruda y la casa de las flores


         Pablo Neruda, amaba el mar, pero hubo un tiempo que trabajó como cónsul de Chile en Madrid, era el año 1934. Por entonces, España vivía aún el entusiasmo de la llegada de la segunda república. Eran tiempos de vívida alegría.
        Su amigo Rafael Alberti, se encargó de buscarle una casa donde vivir. El piso, que se iba a convertir en escenario de tertulias de la generación del 27, estaba en un edificio símbolo del vanguardismo madrileño de aquellos años, un edificio de ladrillo rojo con un amplio patio interior en el barrio de Argüelles, construido por Secundino Zuazo en 1931.
        Cuando Pablo Neruda llegó a Madrid, en la estación sólo le esperaba una persona, un hombre que levantaba unas flores en el andén; “me esperaba él solo, en la estación de invierno. Pero ese hombre era España, y se llamaba Federico”, dice Neruda en sus memorias “Confieso que he vivido” al recordar el recibimiento que le hizo el poeta García Lorca.
        En los siguientes meses, la ciudad viviría el prólogo de una tragedia, pese a todo la casa de las flores siguió siendo centro de tertulias de los intelectuales de la Residencia de Estudiantes.
        Cuando estalló el conflicto la casa fue bombardeada porque a escasos metros estaba el frente. Un año después de dejar su casa volvió con Miguel Hernández “Subimos y abrimos con cierta emoción la puerta del departamento –recuerda Neruda en sus memorias- La metralla había derribado ventanas y trozos de pared. Los libros se habían derrumbado de las estanterías… Aquel desorden era una puerta final que se cerraba en mi vida”
        Pablo Neruda ya nunca volvió a la casa de la flores, vivió el resto de su vida en diferentes países y casas, hasta que el 23 de septiembre de 1973 murió en su casa de Isla Negra, en Chile, donde reposa junto a su mujer Matilde Urrutia, frente al mar, coleccionando las famosas caracolas que han dado la vuelta al mundo.

Receta: sepia a la plancha
Ingredientes:
  • media Cebolleta o cebolla en su defecto
  • 3 dientes de Ajo
  • Perejil
  • Aceite de oliva
  • Sal
  •  1 sepia grande
  •  1/2 Limón (sólo el zumo)
         Vamos a empezar picando muy menuditos los ajos
          y la cebolleta ( o cebolla en su defecto)
          y el perejil , (esto lo podéis hacer en un robot todo junto si queréis)
          Damos unos cortes superficiales a la sepia en la parte exterior e interior para que penetre mejor el adobo y evitar que se recoja demasiado en la sartén.
           Aplicamos el adobo por ambos lados y dejamos macerar por lo menos media hora.
          Una hora más tarde, o al día siguiente, que no pasa nada, ponemos aceite de oliva virgen en una sartén o la plancha si tenéis y  la marcamos a fuego medio fuerte durante unos 6 mintos por cada lado (dependerá del tamaño de la sepia) con cuidado de que no se quemen los ajos
          Probamos y salamos. Como veis en la foto, la sepia se recoge aunque le deis cortes, pero no se abarquilla por los bordes y se queda bastante plana en la sartén.
          Para terminar, recién salida de la sartén o la plancha, cortamos en trozos y regamos con el jugo del medio limón. Queda muy rica acompañada de alioli o salsa tártara
         Un par de consideraciones: 
  • Yo la sepia (como el pulpo y los calamares), la congelo para que se rompan la fibra de la carne y esté más blanda. Hay quien no hace esto y la cuece en la olla expres durante 5 minutos para que esté blandita (yo no lo he hecho nunca, pero puede que sea buena idea).
  • Con la sal es bueno tener cuidado, hay veces que los pescado ya vienen del mercado con algo de sal y sobre todo es bueno que sepáis que LOS ALIMENTOS AL CONGELARLOS QUEDAN MÁS SALADOS. 
Sepia a la plancha

lunes, 9 de marzo de 2015

Otro paseo de tapitas.



          Empieza a llegar el buen tiempo, el solecito, casi primaveral, hace que nos en ganas de salir como los caracoles a pasear, la bicicleta, el perro y los amigos se convierten en acompañantes imprescindible de vinos, tapas y charlas, sobre todo charlas.
         Es bueno dejar el facebook, cerrar las redes sociales ¡Y a la calle!, que todo está hecho y todo por hacer...
           Primera parada: Bodega La Venencia
        Esta taberna es de toda la vida, lleva en Madrid desde 1922 y, en este lugar se viene a tomar fino, manzanilla, amontillado o Palo cortado, ea, que mucho más tampoco hay.  Por no haber no hay ni cerveza.
           Es uno de esos lugares con encanto, muy al estilo andaluz, sobre todo a montilla-moriles, con su atmósfera propia, y reglas muy marcadas, como que sólo sirvan vinos olorosos y amontillados y la carta de tapas, mínima, como en los viejos tiempos: aceitunas, cecina, mojama, patatas, queso... y poco más. Y también, como antaño, las cuentas se echan en el mostrador, con tiza, cómo si no.
          Y como colofón, el gato, soberbio y displicente, que pasea, altivo, por los muebles llenos de polvo. Muy rico todo, ciertamente. ¡Ah! dos consideraciones no les gusta que se hagan fotos y no se aceptan propina, es de mal gusto. El precio nada caro para lo que se estila hoy.

Segunda parada: La perejila 

              Otro de los clasicazos de Madrid, donde hay que ir con ganas de pasarlo bien rodeado de gente, suele estar lleno, aunque ha bajado algo con la crisis, pero resulta casi imposible hacerse con un buen sitio y estar cómodo. El local es pequeño y estrecho pero muy acogedor.
          No es especialmente barato, pero la comida es muy buena y la atención excelente.
Con ambiente andaluz...decoración recargada con miles de muñequitos, jarrones, figuras,fotos de toreros, cuadros, platos flamencas y hasta algún mantón...el típico sitio que tiene solera y puedes estar mirando las paredes 2 horas...ambientado también con música andaluza...
 
           Las tapas, Tosta de mojama de atúnde pulpo a feira o de lomo de corza francamente buenas
           También muy bueno el jamón, las gambas y las albóndigas...
 Tercera parada: Bodegas Ricla
           Uno de los mejores vermuts de Madrid se sirve aquí y posiblemeente los mejores judiones de la granja se disfrutan los domingos en este lugar que forma parte de la historia Madrileña.
           Actualmente los regentan dos hermanos, hijos  de los antiguos dueños, y si algún día está su madre, es un lujo hablar de cocina y como se tienen que hacer los platos mas típicos para que sepan como los de antaño.
           Decir que el lugar es pequeño, es exagerar, realmente es mínimo. Es precio razonable y muy aconsejables las tapas de albóndigas y bacalao y sin duda imprescindibles Los callos y los judiones que decía antes.
           Y desde aquí ya decidimos marchar para casa, ¡Cuánta gente! casi comidos, y dispuestos para la siesta.

sábado, 7 de marzo de 2015

Tapa de carpaccio en crujiente de parmesano

         Se suele afirmar que el origen de este plato data de mediados del siglo XX y que procede de la invención de Giuseppe Cipriani en el Harry's Bar de Venecia, donde habría sido preparado a petición de una cliente y amiga, la condesa Amalia Nani Mocenigo, a quien su médico le había prescrito comer carne cruda. Por su similitud cromática con las obras del pintor Vittore Carpaccio, cuyas obras se caracterizaban por la profusión de rojo y amarillo, habría sido bautizado de ese modo.
          Para hacer este carpaccio yo he comprado la carne preparada como ya hice en otra ocasión.
 Si os decidís a hacerlo vosotros, o lo queréis de una pieza determinada (solomillo o cadera suele ser lo más tierno) lo más fácil es que os lo preparé el carnicero donde compráis habitualmente, pero tener en cuenta que necesitareis pedirlo con tiempo porque lo normal es que os reserve una pieza os la  semi-congelen durante una media hora y la loncheé con el cortafiambres.
Por eso y aunque es más caro yo decido comprarlo ya loncheado. Por lo demás la tapa es un carpaccio tradicional que montaremos de una forma distinta.
           Para este carpaccio y no sé muy bien por qué arrivederci Roma. Preciosa canción

Ingredientes
  • carpaccio de ternera
  • Queso parmesano
  • Pan rallado
  • canónigos
  • albahaca
  • pepinillos
  • sal
  • pimienta
  • aceite de oliva virgen extra
  • limón
  • salsa perrins
  • 1 tomate cherry

          Lo primero que vamos hacer es poner en marcha el crujiente de parmesano. Para ello rallamos el queso y le añadimos una cucharadita de pan rallado para darle una mayor consistencia.

           Extendemos sobre papel de horno (sulfurizado) para que no se pegue en la bandeja.
           Ponemos sobre el queso otro papel sulfurizado (de horno)

          Y sobre él otra bandeja que hará de peso para que quede plano.
           Lo metemos al horno 180º unos 3 minutos, 4 como mucho. Mientras tanto picamos los pepinillos...

          ... y los canónigos

           Ya estará el queso, retiramos el papel de arriba...
           ...y enrollamos  (aun en caliente, esto es importante) sobre un rodillo de unos 3 ó 4 cm de diámetro para que coja la forma de cilindro y dejamos enfriar.
          Mientras se enfría, preparamos el aliño: zumo de medio limón, sal, aceite de oliva virgen extra, unas gotas de salsa perrins y pimienta
          y batimos un poco con una cucharilla
          Vamos a montar la carne: sobre uno de los filetes aplicamos el aliño con una brocha de cocina
          Sobre ella ponemos los canónigos y los pepinillos...
          El tomate cherry cortado en daditos y una hoja de albahaca fresca lavada (of course)
          Aliñamos otra hoja de carpaccio
          que colocamos encima de la primera y enrollamos
           Retiramos del molde el cilindro de queso que ya estará frío. Y con cuidado para que no se rompa introducimos el relleno de carpaccio, esta es la parte más delicada. Con una tijera y mucho cuidado, cortaremos el sobrante de queso, si es que sobra de largo.
           Emplatamos y servimos, y por supuesto, por nada del mundo volvemos a calentar, claro
Tapa de carpaccio en crujiente de parmesano